Preguntas Más Frecuentes (F.A.Q.)


En esta página recogeremos respuestas a algunas de las preguntas más frecuentes que nos suelen hacer, y que aclaran puntos concretos que en el Manifiesto tan sólo se presentan.

Si tienes más preguntas escríbenos a: info(a)hartismo.com

 

01. ¿Cuál es la diferencia entre Stuckism y Hartismo?
02. ¿Es el Hartismo el único grupo stuckista en España?
03. ¿Cómo puedo hacerme hartista?
04. ¿Por qué odiais las instalaciones?
05. ¿Por qué no aceptáis el performance como arte?
06. ¿Qué opináis del video-arte?
07. ¿Por qué decís que no a las nuevas tecnologías?
08. ¿Cuál es vuestra propuesta estética?
09. Pero creéis en la figuración, ¿no?
10. ¿Puedo crear un grupo hartista?
11. ¿Por qué está todo en gallego?
12. ¿Por qué una lata llena de mierda no es arte?
13.
¿Qué diferencia hay entre arte contemporáneo y arte oficial?
14. ¿Por qué sólo utilizáis la etiqueta "contemporáneo" como recurso humorístico?
15. ¿El Hartismo es reaccionario?
16. ¿Cuáles artistas recomendáis y cuáles no?
17. ¿No deberíais marcar unos límites respecto a lo que es válido en arte para evitar hordas hartistas quemando los museos de arte contemporáneo?
18. ¿El Hartismo es una vuelta atrás?

 

 

01. ¿Cuál es la diferencia entre Stuckism y Hartismo?
En realidad no hay demasiadas diferencias. El Hartismo está incluído dentro del movimiento Stuckism Internacional y supone una versión o variante del mismo. El Stuckism permite que sus grupos locales tengan bastante independencia, de modo que podemos ser hartistas y al mismo tiempo no dejar de ser Stuckistas. Aceptamos y compartimos totalmente los principios y el Manifiesto del movimiento Stuckist, si bien hay matices que nos diferencian (básicamente, diferencias de enfoque en el punto 9 del Manifiesto Stuckista).

No obstante, tenemos nuestro propio Manifiesto, distinto del Manifiesto Stuckist aunque compartan muchos de sus principios. La redacción del Manifiesto Hartista (2008) es 9 años posterior al de los Stuckist, y como es lógico nos adaptamos al momento actual, pero también a un entorno (Galicia, España...) distinto del británico, en el que no sólo el arte oficial se comporta de manera algo distinta, sino sobre todo partimos de un sustrato artístico previo distinto.

Por último, nuestro grupo nació en 1994, cinco años antes que el Stuckism, cuando nos juntamos los tres fundadores -y alguna gente más- para editar una revista anti-anti-arte en la Facultad de Bellas Artes de Pontevedra. De algún modo esto nos da una visión del problema que no parte del análisis stuckista sino de lo que hemos vivido en persona, y lo hace más auténtico que si decidiésemos emular al grupo londinense original.

El mismo nombre "hartismo" responde mejor a nuestra mentalidad y la percepción del arte oficial que hay en nuestro país que la palabra "estancado" que es lo que stuck significa en inglés.

Resumiendo, aunque Stuckism y Hartismo tienen una visión casi idéntica del Arte actual, son grupos autónomos, y con sus propios principios diferenciados. Nuestra relación es más fraternal o de amistad que paterno-filial.

02. ¿Es el Hartismo el único grupo stuckista en España?
En la web del Stuckism International se recogen seis grupos stuckistas en España incluído el Hartismo. No obstante sólo hemos podido contactar con el grupo Stuckistas Catalanes ("Catalonian Stuckists") y mantenemos buena relación con ellos.

03. ¿Cómo puedo hacerme hartista?
En www.hartismo.com/unete.html encontraréis un formulario de ingreso.

04. ¿Por qué odiais las instalaciones?
En realidad no las odiamos. Consideramos que no constituyen nada diferente de una escultura, una escenografía, o un buen montaje de una exposición. No creemos que una instalación sea más importante que lo que se ha "instalado". Por ello apreciamos una buena exposición de esculturas colocadas en el suelo, buscando determinada composición, pero creemos que su valor viene dado por la calidad de los objetos expuestos, sean cuadros, esculturas, o películas.

05. ¿Por qué no aceptáis el performance como arte?
No es así exactamente. Creemos que happening o performances pueden -y deberían- ser obras de arte, pero su lugar está entre las artes escénicas (teatro, danza, expresión corporal) y no las artes plásticas (dibujo, pintura, escultura...).

Como dice nuestro Manifiesto, cuando una performance está trabajada se le llama teatro y no otra cosa. De hecho algunos de los mejores performers trabajan habitualmente en teatro y con métodos de teatro (ensayos, guiones, etc...) y hasta actores profesionales. Performance y teatro nos parecen, básicamente, el mismo lenguaje artístico, podría considerarse la performance como una forma específica de teatro. Separar ambas cosas ha sido una manera de meter como arte chorradas y cutrerío a raudales: no creemos que por el hecho de despelotarse y hacer el mono baste para considerar una improvisación desastrosa como arte. Y mucho menos como arte plástica.

06. ¿Qué opináis del video-arte?
Pasa con el video-arte como con las performances. Las "piezas" de video-arte tampoco pertenecen a las artes plásticas, sino al cine. Curiosamente no nos endilgan a las Bellas Artes buenas películas, como "La Ventana Indiscreta", "La Reina de África" o "Wall-e", sino aburridas secuencias de vídeo casero editado chapuceramente, de las cuales cualquier alumno de cine se avergonzaría.

07. ¿Por qué decís que no a las nuevas tecnologías?
¡Ni mucho menos! El Hartismo, de hecho, no se decanta por técnica alguna, ni actual ni del pasado. Tan sólo criticamos el papanatismo, la fascinación tonta por todo lo que suena a nuevo, incluidas las tecnologías. Pero del mismo modo que nos parece tonto que los que usan ordenadores desprecien a los que usan óleo, nos parece igual de tonto cuando los del óleo desprecian a los que usan ordenadores.

08. ¿Cuál es vuestra propuesta estética?
El Hartismo no hace una apuesta concreta por ningún estilo. Nos parece una ingenuidad creer que, a día de hoy, sólo un lenguaje, una manera de pintar, esculpir, etc, sea la correcta. De hecho nos molesta que se les dé tanta importancia a los "ismos" (punto 9 del Manifiesto), porque lo importante no es hacer las cosas en un estilo, sino con estilo, es decir, bien.

09. Pero creéis en la figuración, ¿no?
Algunos de los Hartistas creemos que la figuración probablemente es un camino mejor que otros (leer "¿Y un cazador abstracto, qué caza?"), aunque entre los hartistas muchos también han experimentado con la pintura abstracta, o pintan siempre cuadros abstractos.

10. ¿Puedo crear un grupo hartista?
Por ahora somos pocos e intentamos definir el grupo. No dispersarnos es fundamental. Pero poco a poco, algunas ciudades/provincias/autonomías pueden crear su propio grupo hartista.

De todos modos no nos gustaría que aparecieran grupos fantasma dentro del Hartismo. Queremos que se trabaje, que los grupos sean activos y no simples enlaces muertos a webs inexistentes en una lista. Al fin y al cabo es mejor que seamos pocos grupos, pero activos, cañeros, y no muchísimos, pero que no dan señales de vida.

11. ¿Por qué está todo en gallego?
¿Te has pasado por la web? ¡Todo está en castellano (o español)! Hemos encargado traducciones a otros idiomas, incluido el gallego, el inglés, el francés, el catalán... pero precisamente hemos optado por el castellano para poder abarcar todo el Estado Español y los países de habla hispana.

12. ¿Por qué una lata llena de mierda no es arte?
Permítenos que te contestemos "a la gallega": ¿y por qué habría de serlo?

Ante objetos -muchas veces feos y asquerosos- como una lata de mierda o un tiburón en formol nos han hecho pensar que estamos delante de arte contemporáneo, ya que lo pone en una cartulina, en el catálogo, etc. Pero ni el director del museo más "contemporáneo" sabría ver de antemano que esos objetos son "obras de arte" si los encontrara en otro sitio, fuera del lugar de exposición. En cambio, un cuadro o una escultura, una película, etc, se perciben siempre como arte, estén o no expuestas en el sitio idóneo.

13. ¿Qué diferencia hay entre arte contemporáneo y arte oficial?
El arte contemporáneo es el propio de nuestra época. No se puede aplicar esa etiqueta exclusivamente a performances, instalaciones, video-arte y cosas por el estilo, dejando fuera a la pintura, escultura y artes "menores", puesto que todo eso se está haciendo hoy día simultáneamente.

Se supone que la etiqueta contemporáneo debería representar a la mayor parte de lo que se hace hoy día. Pero no es así, "contemporáneo" se utiilza sólo para un tipo de arte, el que nosotros llamamos arte oficial o anti-arte. Pero por cada x pintores hay mil veces menos cantidad de personas que hacen performances, instalaciones, video-arte... Tampoco esas manifestaciones tienen repercusión alguna entre el público actual, y por el contrario todo el mundo sabe al menos el nombre de un pintor o dos de su ciudad. Realmente, por su abundancia y su vitalidad, es más contemporánea la pintura, es decir, más representativa de nuestra época, que las performances, las instalaciones o el video-arte.

En puridad, todos somos contemporáneos de todos, y no hay derecho a que algunos decidan quiénes entre sus contemporáneos son contemporáneos y quiénes no.

Nosotros denominamos arte oficial al que es fomentado y financiado por el poder, sea estatal, autonómico, local, político, económico, informativo... Al mismo tiempo suele ser un arte académico, esto es, se enseña en las escuelas oficiales y sigue unas normas (teoría artística). El arte oficial se sirve del poder para extenderse, y al mismo tiempo sirve como apoyo al poder para dar una determinada imagen de sí mismo.

El arte oficial, para perpetuarse, busca excluír, rechazar a otras manifestaciones, apoyándose en el poder que le rodea. Una de sus mayores armas es el lenguaje: logrando que se le llama exclusivamente arte contemporáneo al arte oficial, automáticamente lo que está al margen de esa oficialidad -por ejemplo, la pintura- es caduco, no contemporáneo.

14. ¿Por qué sólo utilizáis la etiqueta "contemporáneo" como recurso humorístico?
Aunque también somos contemporáneos, no nos gusta esta etiqueta: es relativa, indefinida. Se viene utilizando desde hace al menos 300 años calificando cada vez a estilos y épocas diferentes. Dentro de unos siglos, el arte contemporáneo no será el del siglo XXI, sino el de ese futuro ahora inimaginable.

Por eso, aunque sea una etiqueta aceptada en la Historia y la Historia del Arte, preferimos no utilizarla. Nos parece sumamente vanidoso que una etapa de la historia reserve para sí en exclusiva el adjetivo "contemporáneo", aunque sea la nuestra.

Esta es la razón de que evitemos esta palabra, junto con lo explicado en el punto anterior de estas F.A.Q.

15. ¿El Hartismo es reaccionario?
Según el Diccionario de la RAE, reaccionario significa:
1. adj. Que propende a restablecer lo abolido. U. t. c. s.
2. adj. Opuesto a las innovaciones.

El Hartismo no pretende restablecer lo abolido. Los movimientos reaccionarios siempre intentan recuperar algo que se ha extinguido por sí mismo, imponiéndolo a todos. La pintura no se ha extinguido, sino que vive, pero se ve perseguida, despreciada e intenta ser aplastada por una oficialidad que teme su regreso.

¿Se podría decir del ecologismo que es reaccionario, por pretender proteger la Naturaleza, que está siendo atacada? Del mismo modo, el Hartismo quiere proteger a la pintura, que está siendo activamente atacada. Tan sólo queremos igualdad de oportunidades con respecto a las demás formas de arte.

El Hartismo tampoco está en contra de las innovaciones. Nos gusta el óleo, pero también el acrílico, el vídeo, el ordenador... Defendemos la libertad técnica y estilística. Nos gusta el humor, la vida, disfrutar haciendo arte, sin limitaciones.

El Hartismo es un movimiento contracorriente. La reacción contra el sistema capitalista liberal está emergiendo. Hay una profunda crisis de sus valores, de su economía, de su política, y por supuesto de su arte. Se avecinan cambios, y nosotros estamos en esa vanguardia, que no sólo es artística, sino social, global.

Nosotros no creemos que sea reaccionario resistirse a la corriente, a esa misma corriente con la que el arte oficial se siente a gusto, complacido de dejarse llevar, complacido de no enfrentarse a nada y consolidar así el pensamiento único.

16. ¿Cuáles artistas recomendáis y cuáles no?
Nuestra visión del arte es crítica, no partimos de la admiración o el odio hacia unas figuras concretas -allá cada uno con sus gustos personales- sino de la conciencia de que es necesario separar lo válido de lo inútil, decir de una vez "NO" al "todo vale".

Creemos que es fundamental empezar de una vez a desembarullar un panorama artístico (el de la plástica) confuso, enrarecido, donde ya no existe una preocupación por la calidad ni por el rigor. Preocupación, por otra parte, sana, lógica, normal y por supuesto imprescindible en cualquier arte.

17. ¿No deberíais marcar unos límites respecto a lo que es válido en arte para evitar hordas hartistas quemando los museos de arte contemporáneo?
Nunca alentaremos la quema de museos. Tampoco creemos que haya que tener miedo al público. No ser elitista supone no desconfiar del público. En todas las épocas -menos en la nuestra- el público formaba parte natural del sistema artístico de las artes plásticas, como hoy sigue formando parte natural del sistema artístico en la danza, la música, la literatura, el cine o el teatro.

Para nosotros, un arte en buen estado de salud cuenta con su público. Sólo la reacción del público es la que da la medida del acierto o el error en la creación. Por supuesto no todo el mundo disfruta por igual de un cuadro cubista, pero como dice el refrán "para gustos existen colores", y cada artista tiene "su" público. En plena cultura de la imagen, cuando se tiene acceso universal al conocimiento y se nos bombardea constantemente con imágenes que recorren 40000 años de historia del Arte, no tiene sentido pensar que la gente de nuestra época no esté preparada para entender el arte de su propio tiempo.

Es sumamente paternalista y de nuevo elitista pretender "educar" o "preparar" a la gente para que -pobrecillos ellos, incultos- puedan degustar lo que un artista concreto les presenta.

Precisamente si un error grave se ha cometido durante el siglo XX es despreciar al público, darle la espalda. Un artista se debe a su público, también en las artes plásticas.

18. ¿El Hartismo es una vuelta atrás?
El Hartismo rechaza el anti-arte, que desde hace 80 años ha ido tomando el control sobre el mundo del arte, suplantándolo y ahogándolo. No obstante el arte ha seguido evolucionando, desde la época de las vanguardias, con independencia, agazapado en estudios de artistas independientes, escuelas de arte, casas particulares... El hartismo recoge ese testigo y trabaja a partir de ese patrimonio acumulado en décadas, consciente ya de que no hay que esconderse bajo una máscara de vanguardia y novedad. Es un movimiento progresivo, que va más allá de lo ya hecho.

El arte oficial siempre mira al pasado: un pasado cerrado herméticamente, que empieza en 1917, con el urinario de Duchamp y termina en los años 90 del siglo XX con los últimos povera, minimal, etc. En esos 70 años se contiene todo lo que el arte oficial neoconceptualista hizo o hará jamás. Llevan años cantando las glorias del pasado sin ser capaces de salir afuera. En cambio, el Hartismo mira hacia delante, continúa el camino del arte que empezó hace 40000 años en las cuevas, siguió durante los 70 años que obsesionan al arte oficial y aún después, hasta nuestros días. Además tenemos la firme creencia de que el futuro en el arte será mejor que el presente, cuando termine la moda de la crónica del neoconceptualismo, la teoría artística, las rarezas y la fealdad. Peores tiempos ha vivido el arte en su larga historia, y siempre ha podido recuperarse.

Aunque evidentemente, si uno cree en serio que llegar a exponer una lata llena de mierda, un tiburón en formol o un perrito moribundo es algo más avanzado que un cuadro de David Hockney, Picasso o Velázquez, entonces sí que volvemos atrás.

Nosotros NO creemos que el avance en arte consista en exponer las típicas atracciones de feria que estaban de moda a fines del siglo XIX en las barracas a las afueras de cualquier ciudad. Allí uno podía ver curiosidades como la piel disecada de un chino con tatuajes, un bote con un feto de dos cabezas en formol o la mujer barbuda. Este tipo de cosas, presentadas en lujosas galerías y museos en lugar de barracas, constituyen la esencia última del arte oficial. Nosotros creemos que ante este espectáculo mohoso, ya visto millones de veces y repetido hasta la saciedad desde hace décadas, cualquier cuadro pintado con sensibilidad y talento ahora, obra de un artista de nuestro tiempo, constituye una lección de vanguardismo y novedad.

Incluso tenemos la sospecha de que hasta los bisontes de Altamira son artísticamente más avanzados que las rarezas de barracón que nos intentan vender como arte contemporáneo. De hecho, incluso desconfiamos de que semejantes banalidades se deban considerar como arte.

 
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